martes, 8 de diciembre de 2015

no era una despedida

no era una despedida
era un hasta pronto
en un mes volvería a estar en la ciudad
pero me trajo envuelto en un papel marrón
improvisado
una pequeña libreta

me la dio rápido
con vergüenza
no se atrevió a mirarme a la cara

toma
para que escribas tus cosas
mis cosas

le cogí de la mano y tiré de él hacia mí
le abracé
apretando muy fuerte su cuerpo

me dijo que llegaba tarde a trabajar
le acompañé hasta el ascensor
y justo antes de cerrarse las puertas
me miró 

aquellos ojos llenos de pena
y miedo

me había vuelto imprescindible en su vida
no soportaría perderme ahora

entré en casa
cerré la puerta
tenía su mirada grabada en mis ojos
asustada
como la de un niño

tenía que haberle dicho
lo mucho que le quiero

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