no era una despedida
era un hasta pronto
en un mes volvería a estar en la ciudad
pero me trajo envuelto en un papel marrón
improvisado
una pequeña libreta
me la dio rápido
con vergüenza
no se atrevió a mirarme a la cara
toma
para que escribas tus cosas
para que escribas tus cosas
mis cosas
le cogí de la mano y tiré de él hacia mí
le abracé
apretando muy fuerte su cuerpo
me dijo que llegaba tarde a trabajar
le acompañé hasta el ascensor
y justo antes de cerrarse las puertas
me miró
aquellos ojos llenos de pena
y miedo
me había vuelto imprescindible en su vida
no soportaría perderme ahora
entré en casa
cerré la puerta
tenía su mirada grabada en mis ojos
asustada
como la de un niño
tenía que haberle dicho
lo mucho que le quiero
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