mientras le abrazaba
en aquel incómodo camastro
no podía dejar de sentir cierto rencor
no le perdonaba que unos meses antes
me dijera
no le perdonaba que unos meses antes
me dijera
que no quería nada serio
pero allí estaba de nuevo
en sus brazos
era uno de esos días en los que mi vida parecía vacía
y necesitaba el calor de un cuerpo humano
cualquier tipo que quisiera echar un polvo
y luego abrazarme un rato
y luego abrazarme un rato
me servía
pensé que no había sido buena idea ir aquella noche
a aquella habitación
todo resultó demasiado frío
con una excusa vaga me vestí
y salí de aquel piso
con la misma sensación hueca que había llegado
caminando hacia mi casa repasé la agenda del móvil
suspiré
lo guardé en el bolsillo
y seguí caminado
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