me esperaba sentada en el coche
abrí la puerta del conductor
y ella estaba comiendo algo
qué comes mamá
higos
de dónde los has sacado
de ese campo
sin parar de comer
señaló un huerto
que había justo enfrente
mamá
no puedes hacer eso
nos llamarán la atención
que vengan y me abran la panza
rió traviesa
por un momento
aquella abuela triste
volvió a ser la niña
que robaba fruta
en los llanos de su pueblo
reímos juntos
un rato
allí sentados los dos
lo echaba de menos
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